Gran Caja de Música Antigua con 10 Melodías. Suiza, circa 1880–1890

 


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    Caja de Música Suiza, circa 1880–1890    
     

Antigua Caja de Música de Cilindro con 10 Melodías. Suiza circa 1880–1890


Referencia: CM-E-600



Magnífica caja de música suiza de finales del siglo XIX, fabricada aproximadamente entre 1880 y 1890. Destaca por sus generosas dimensiones, con más de medio metro de longitud, su elegante decoración de marquetería floral y su excelente mecanismo musical de diez melodías, que funciona perfectamente. Una hermosa antigüedad que combina la belleza de las cajas decorativas de época con el encanto de los antiguos instrumentos musicales mecánicos, permitiendo disfrutar hoy de las mismas melodías que se escuchaban hace más de 130 años.

La caja está realizada en madera con un atractivo veteado de tonalidades marrones y rojizas. Su tapa presenta una delicada composición de marquetería floral, formada por pequeñas flores, hojas y ramas elaboradas con maderas de diferentes colores. La decoración está enmarcada por finos fileteados geométricos, que también adornan el frente del mueble. Los cantos oscuros crean un bonito contraste con la calidez de la madera y realzan sus elegantes líneas. Con sus 52,5 cm de longitud, es una caja de música de considerable tamaño y gran presencia decorativa.

Al levantar la tapa descubrimos una preciosa cartela musical original de época, decorada con escenas de personajes vestidos a la moda del siglo XVIII, instrumentos musicales y delicados motivos florales. En su parte central aparece el programa manuscrito de las diez melodías que interpreta el mecanismo, una selección de composiciones populares, marchas, valses y fragmentos de operetas de finales del siglo XIX. La cartela conserva sus atractivos colores originales y presenta pequeñas manchas propias del envejecimiento del papel, que no impiden apreciar la belleza de sus ilustraciones.

El programa musical comprende las siguientes composiciones: "La Tonkinoise" ("La tonkinesa"), marcha; "Les Cloches de Corneville" ("Las campanas de Corneville"), vals; "Lisette", polca; "Mme Favart" ("La señora Favart"), tirolesa; "Rip-Rip", croisée à la jeunesse; "Le Grand Mogol" ("El gran mogol"), dúo; "Le Cœur et la Main" ("El corazón y la mano"), couplets; "Dona Juanita", vals; "Faust", marcha; y "Le Jour et la Nuit" ("El día y la noche"), balada.

El mecanismo musical se encuentra protegido por una segunda tapa abatible con cristal, que permite contemplar su interior y observar el movimiento del cilindro mientras interpreta las melodías. En su interior destaca un largo cilindro metálico provisto de numerosas púas, cuidadosamente dispuestas para accionar, durante la rotación, los dientes de un peine de acero afinado. Cada diente produce una nota determinada, dando vida a las diferentes composiciones mediante un ingenioso sistema de gran precisión mecánica.

La caja dispone de un elegante indicador metálico numerado del 1 al 10, que señala la melodía seleccionada, y de dos palancas laterales que permiten controlar el funcionamiento del mecanismo. Estas ofrecen la posibilidad de repetir una misma composición o activar el cambio automático entre las distintas melodías, pudiendo disfrutar de todo el repertorio sin necesidad de intervenir continuamente.

Su estado de conservación es excelente, tanto desde el punto de vista mecánico como estético. El mecanismo funciona perfectamente y, algo especialmente importante en una caja de música de esta antigüedad, conserva intactas todas las púas del cilindro y todos los dientes del peine, incluidas sus delicadas puntas. Esta excelente conservación permite disfrutar plenamente de sus diez melodías, manteniendo las características musicales propias de estos instrumentos históricos. La caja también presenta un aspecto muy satisfactorio, con su hermosa marquetería y sus elementos decorativos bien conservados.

Además de su interés como instrumento musical antiguo, es una pieza decorativa de gran encanto, ideal para un salón, una biblioteca o un despacho. Su elegante diseño, sus generosas dimensiones y la belleza de su cartela original la convierten en un objeto que resulta atractivo tanto abierto como cerrado. Pero su mayor encanto aparece al ponerla en funcionamiento y escuchar las delicadas melodías que produce su mecanismo, una experiencia que nos acerca a la música y al entretenimiento doméstico de finales del siglo XIX.

Esta magnífica caja de música suiza reúne cualidades especialmente apreciadas por los coleccionistas: un mecanismo de diez melodías en perfecto funcionamiento, una excelente conservación mecánica y una hermosa caja de gran tamaño decorada con marquetería floral. Es una antigüedad para disfrutar, conservar y admirar, que puede ocupar un lugar destacado en una buena colección de instrumentos musicales mecánicos o convertirse en un elemento muy especial de cualquier estancia. También sería un regalo verdaderamente original para una persona que aprecie la música y los objetos antiguos, con el atractivo añadido de poder seguir escuchando, más de un siglo después, las melodías para las que fue creada.

Medidas: Longitud de la caja: 52,5 cm (20.67 in). Fondo: 22 cm (8.66 in). Altura con la tapa cerrada: 15,5 cm (6.10 in).

Historia de las cajas de música suizas:

Las cajas de música mecánicas constituyen una de las creaciones más fascinantes de la tradición relojera suiza. Su desarrollo se remonta a finales del siglo XVIII, cuando el relojero ginebrino Antoine Favre-Salomon presentó, en 1796, un ingenioso mecanismo musical basado en un cilindro provisto de pequeñas púas que accionaban los dientes afinados de un peine metálico.

Este sistema permitía reproducir melodías sin necesidad de intérpretes, mediante un mecanismo de funcionamiento automático. Inicialmente, estos dispositivos musicales se incorporaron a relojes, joyeros, tabaqueras y pequeños objetos de lujo. Con el tiempo comenzaron a fabricarse cajas de música independientes, equipadas con mecanismos cada vez mayores y más perfeccionados, capaces de interpretar varias composiciones.

Durante el siglo XIX, Suiza se convirtió en el principal centro mundial de fabricación de estos instrumentos. Ginebra, el valle de Joux y especialmente Sainte-Croix desarrollaron una importante industria especializada, en la que destacaron fabricantes como Paillard, Mermod, Reuge, Thorens y Cuendet.

En las últimas décadas del siglo XIX, la industria suiza de cajas de música vivió una de sus épocas de mayor esplendor. Los fabricantes competían por ofrecer mecanismos capaces de interpretar un número creciente de melodías, con mayor riqueza sonora y una construcción cada vez más elaborada. Surgieron así grandes cajas musicales con cilindros de múltiples composiciones, peines de acero cuidadosamente afinados y elegantes muebles decorados con marquetería.

Las cajas de música se convirtieron en objetos muy apreciados en los hogares acomodados europeos y americanos. Además de proporcionar entretenimiento musical, sus hermosos muebles de madera las hacían especialmente atractivas como elementos decorativos. Muchas estaban adornadas con finas marqueterías, molduras y otros detalles que reflejaban el gusto y la calidad de la ebanistería de la época.

Los repertorios solían incluir fragmentos de óperas y operetas, valses, polcas, marchas y canciones populares. Las cartelas musicales permitían identificar las diferentes composiciones y constituían también un hermoso elemento decorativo, frecuentemente ilustrado con escenas de época, personajes elegantes y motivos florales.

Hacia finales del siglo XIX, la aparición de nuevos sistemas de reproducción musical, incluidos los mecanismos de disco y, posteriormente, la creciente difusión del gramófono, fue transformando el entretenimiento doméstico. Las tradicionales cajas de cilindro perdieron progresivamente protagonismo frente a otros aparatos, aunque nunca desapareció por completo el interés por su delicada música.

Hoy, las antiguas cajas de música suizas de cilindro continúan siendo muy apreciadas por coleccionistas y amantes de los instrumentos musicales mecánicos. Su belleza, la precisión de sus mecanismos y la posibilidad de escuchar las mismas melodías que disfrutaban sus primeros propietarios las convierten en auténticos testimonios de una época en la que la música mecánica era una de las formas más fascinantes de entretenimiento doméstico.


Precio : 1200 €
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