Excepcional Cáliz de Plata Antiguo por Antonio Martínez. Madrid, 1758. Siglo XVIII

 


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    Cáliz Español de Plata, Madrid 1758    
     

Excepcional Cáliz de Plata Antiguo por Antonio Martínez. Madrid. Siglo XVIII, 1758


Referencia: AR-E-530



Excepcional cáliz litúrgico español de plata maciza acompañado de patena, cucharilla y estuche original, realizado en Madrid en 1758 por el orfebre Antonio Martínez. Es un conjunto de enorme interés por su calidad, por su antigüedad y, sobre todo, por conservar unidos todos sus elementos originales, algo muy poco habitual en piezas litúrgicas del siglo XVIII. La plata mantiene una presencia limpia y brillante, con una decoración muy rica que combina relieves, grabados y zonas lisas de gran efecto visual.

El cáliz presenta una estructura clásica y muy equilibrada, con base circular amplia, astil moldurado y copa acampanada con interior dorado. La base es, sin duda, una de las partes más espectaculares del conjunto por la riqueza y calidad de su trabajo decorativo. Toda su superficie está completamente grabada y cincelada, alternando zonas pulidas de gran brillo con otras mates que crean un contraste visual muy elegante y ayudan a resaltar la profundidad de los relieves.

Distribuidos alrededor de la base aparecen varios medallones ovalados en relieve dedicados a la Pasión de Cristo. En ellos pueden verse distintos símbolos e instrumentos del martirio, entre ellos la Crucifixión, la corona de espinas, los clavos, la escalera, la lanza y la esponja. Los relieves están trabajados con enorme precisión y mantienen una definición magnífica, especialmente visible en las pequeñas escenas figurativas y en los bordes perlados que rodean cada medallón. La decoración tiene mucha presencia visual sin resultar pesada, gracias al equilibrio entre las escenas religiosas y el resto de los grabados ornamentales.

Entre los medallones aparece una decoración vegetal excepcionalmente rica y variada, realizada con gran delicadeza. No se trata de un motivo repetitivo genérico, sino de distintas flores claramente identificables, entre ellas rosas, campanillas y amapolas, acompañadas de hojas y tallos entrelazados grabados con enorme detalle. Este trabajo floral aporta naturalidad y movimiento a toda la base y demuestra una calidad artesanal muy superior a la habitual. El contraste entre las superficies lisas y el fino grabado vegetal hace que la decoración gane profundidad y reflejos según incide la luz sobre la plata, reforzando todavía más la presencia monumental y elegante del cáliz.

El astil continúa la misma riqueza ornamental. El nudo central incorpora cabezas de querubines aladas en relieve, rodeadas por motivos vegetales finamente grabados. La calidad del cincelado se aprecia especialmente en la definición de los rostros, las alas y las hojas, que aportan volumen y profundidad al conjunto. La pieza no resulta recargada de forma confusa; al contrario, cada zona está bien organizada y ayuda a leer visualmente la decoración.

La copa es otra de las zonas más destacadas del cáliz y concentra buena parte de su riqueza ornamental y simbólica. La parte inferior está trabajada en relieve con una decoración muy elaborada donde alternan medallones religiosos, racimos de uvas y espigas de trigo, símbolos eucarísticos clásicos tratados aquí con una calidad especialmente fina. La composición está muy bien equilibrada y consigue que toda la decoración fluya de forma continua alrededor de la copa, sin zonas vacías ni elementos repetitivos de manera mecánica.

Los medallones ovalados presentan figuras religiosas perfectamente reconocibles y trabajadas con gran detalle. Entre ellas aparecen Cristo, la Virgen María y San Pedro, este último acompañado de sus atributos tradicionales, las llaves y el gallo. Los rostros conservan muy buena definición y muestran un modelado delicado, especialmente visible en las expresiones faciales, los pliegues de las vestiduras y los halos radiados que rodean las figuras. Todo el conjunto tiene una profundidad muy atractiva gracias al contraste entre los relieves mate y las superficies lisas y brillantes de la plata.

Entre los medallones se desarrollan racimos de uvas, hojas y espigas ejecutados con gran naturalidad, aportando movimiento y riqueza visual a la decoración. La manera en que los elementos vegetales enmarcan las escenas religiosas recuerda los mejores trabajos de platería litúrgica española del siglo XVIII, donde el equilibrio entre ornamentación y simbolismo era fundamental. Además, la parte superior lisa de la copa crea un contraste muy elegante con la decoración inferior, permitiendo que las zonas cinceladas destaquen todavía más cuando la luz se refleja sobre la plata. El interior conserva su dorado original, creando una combinación especialmente bella entre el tono cálido del oro y el brillo plateado del exterior.

La patena forma parte del conjunto original y mantiene una estética mucho más sobria y funcional que la exuberante decoración del cáliz. Su superficie es lisa y limpia, permitiendo que destaque el brillo de la plata y reforzando el contraste con la riqueza ornamental del resto de las piezas. Aun así, conserva los mismos contrastes y marcas que el cáliz, incluyendo las correspondientes al orfebre Antonio Martínez, la ciudad de Madrid y la fecha de 1758, confirmando sin ninguna duda que fue realizada junto al cáliz desde origen.

La cucharilla litúrgica es otro de los aspectos especialmente interesantes del conjunto. Este tipo de piezas secundarias solían perderse con muchísima facilidad a lo largo del tiempo, incluso en cálices importantes, por lo que resulta muy raro encontrar ejemplos que todavía conserven su cucharilla original de época. En este caso, además, la cucharilla mantiene los mismos contrastes y pertenece claramente al conjunto original, algo todavía menos habitual. Todo indica que el cáliz, la patena, la cucharilla y el estuche han permanecido juntos desde el momento de su fabricación, sin separaciones ni sustituciones posteriores, circunstancia realmente excepcional en una pieza litúrgica del siglo XVIII.

El estuche original merece también una mención especial por sí mismo. Está realizado a medida en cuero repujado en el siglo XVIII y conserva el interior forrado en ante rojo. Su estado de conservación es extraordinariamente bueno para una pieza de esta antigüedad, especialmente teniendo en cuenta que los estuches originales suelen aparecer muy deteriorados o directamente han desaparecido con el paso de los siglos. Solo el estuche ya constituye una pieza rara y muy buscada dentro del coleccionismo de arte sacro y orfebrería religiosa antigua. Además de proteger perfectamente el conjunto, aporta autenticidad, contexto histórico y un valor añadido muy importante al cáliz.

El estado general es excelente. No se aprecian deformaciones importantes ni daños relevantes, y los relieves conservan una definición muy buena. Se entrega el conjunto completo formado por cáliz, patena, cucharilla y estuche original.

Se trata de una pieza muy importante para una colección de orfebrería religiosa española, tanto por su antigüedad como por la extraordinaria calidad de su trabajo en plata. La profundidad de los relieves, la precisión de los grabados y la riqueza iconográfica hacen que el cáliz resulte espectacular visto de cerca, permitiendo descubrir continuamente pequeños detalles en cada zona decorada. Además, el hecho de conservar completos la patena, la cucharilla y el estuche original aumenta todavía más su interés y rareza.

También sería una pieza excepcional para un sacerdote o para alguien próximo a ordenarse, no solo por su autenticidad y su belleza, sino porque sigue siendo un cáliz plenamente apto para uso litúrgico real. Más que un simple objeto antiguo, es un conjunto con historia propia que ha permanecido unido desde 1758 y que todavía puede seguir acompañando la celebración de la Eucaristía muchos años más. Es fácil imaginarlo pasando de generación en generación dentro de una familia o de una comunidad religiosa, conservando viva su función original y el profundo significado para el que fue creado: servir en la celebración de la Eucaristía y seguir alabando el nombre de Dios.

Medidas: Medidas: Cáliz: Altura: 25,3 cm (10 in). Diámetro de la Copa: 8 cm (3,15 in). Diámetro de la Base: 13 cm (5,12 in). Peso: 481 g. (16.97 oz.) Patena: Diámetro: 13,8 cm (5,43 in). Peso: 94 g. (3.32 oz.) Peso Total: 575 g.


Precio : 6000 €
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