Antigua Cámara de Madera de Caoba Carpentier. Lyon, Francia, 1865-1870

 


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    Antigua cámara Carpentier Lyon ca. 1865    
     

Antigua Cámara de Madera de Caoba Carpentier. Lyon, Francia ca. 1865 a 1870


Referencia: CR-E-352



Esta pequeña cámara de campo Carpentier fabricada en Lyon, Francia, entre 1865 y 1870 representa un ejemplo sobresaliente dentro de la producción francesa del periodo en el que la fotografía de viaje alcanzó un desarrollo notable. La estructura en caoba está ensamblada con precisión y mantiene toda su estabilidad original. Los herrajes de latón presentan una pátina homogénea que denota uso histórico sin comprometer la mecánica. El formato es 13 x 18 centímetros, lo que sitúa a esta pieza dentro de las cámaras preferidas para placas al colodión húmedo y más tarde placas secas. El fuelle conserva su integridad sin filtraciones y con la flexibilidad adecuada lo que demuestra la calidad del material empleado. La cámara se conserva con una solidez singular para un instrumento de más de ciento cincuenta años.

El objetivo lleva grabado “Magasins du Louvre” con el número 425. Los Magasins du Louvre eran grandes almacenes parisinos que distribuían, entre otras muchas cosas, material fotográfico sin fabricarlo directamente sino que solo lo distribuían con su marca. Durante estas décadas comercializaron lentes producidas por fabricantes de prestigio en Francia. Entre estos destacaron Darlot, Hermagis y Derogy. La forma del barril y la presencia de ranura para diafragmas Waterhouse sitúan esta óptica dentro de un grupo de objetivos de alto rendimiento del periodo. Por similitudes estructurales y proporciones puede considerarse que pertenece a la familia óptica de los Darlot Hemispherique Rapide aunque es una atribución que se presenta con la prudencia necesaria al carecer de marca directa en el barril. La transparencia del vidrio se mantiene en un estado notable y muestra las características típicas de los acromáticos franceses de finales de los años sesenta y primeros setenta del siglo XIX.

El conjunto incorpora un estuche original que alberga cuatro diafragmas Waterhouse. La conservación del estuche y de los diafragmas es excepcional y constituye un punto de enorme valor documental para coleccionistas avanzados. Estos elementos suelen perderse con el uso y su presencia completa es una cualidad muy apreciada. La cámara cuenta además con un obturador frontal francés, muy temprano entre los obturadores mecánicos externos, que presenta un interés técnico considerable. Este dispositivo ofrece dos posibilidades, un disparo rápido mediante pulsador, sin posibilidad de regular la velocidad, y un modo manual de apertura y cierre del diafragma mediante palanca, lo que sustituiría la tapa tradicional para largas exposiciones. Este obturador primitivo, representa, en definitiva, un estadio transicional entre el uso exclusivo de la tapa del objetivo para exposiciones y los sistemas más sofisticados que llegarían posteriormente. El conjunto se completa, de cualquier modo, también con la tapa original del objetivo útil para exposiciones prolongadas y que añade un carácter histórico adicional.

La conservación global de la cámara es sobresaliente. La caoba mantiene su solidez, los herrajes su funcionalidad y el fuelle una integridad inusual en piezas de esta época. Los signos de desgaste son mínimos y coherentes con su historia, y lejos de restar valor aportan autenticidad y subrayan la calidad del instrumento.

La integridad del conjunto la sitúa por encima de otras cámaras similares que han llegado incompletas. El interés técnico del objetivo y del obturador la hace especialmente atractiva para quienes buscan ejemplos de transición histórica. Y la calidad de su estado garantiza un valor sólido como inversión a largo plazo. En una colección especializada o en un espacio dedicado a la historia de la fotografía se convierte de inmediato en una pieza de referencia.

Esta cámara reúne una combinación excepcional de integridad técnica y rareza histórica que muy pocas piezas del siglo XIX mantienen hoy. Su presencia estética y su coherencia constructiva la convierten en una pieza irresistible para cualquier amante de la fotografía antigua. Su valor de colección y su potencial de revalorización la hacen una adquisición inteligente para quien busque invertir en piezas sólidas y escasas. Incorporar esta cámara a una colección significa preservar un testimonio directo de la fotografía francesa de mediados del siglo XIX en un estado pocas veces encontrado.

Medidas: 13 cm x 17.5 cm con equivalencia a 5.12 in x 6.89 in.

Historia de Carpentier

La casa Carpentier se consolidó como una de las firmas relevantes de la fotografía francesa durante la segunda mitad del siglo XIX, un periodo especialmente dinámico para el desarrollo técnico de las cámaras y de los procesos fotográficos. Su actividad está documentada en París desde mediados de la década de 1860 aunque no se conserva un registro exacto de su fundación. Las cámaras y catálogos que han sobrevivido prueban que su producción estuvo inicialmente centrada en la capital francesa y que más adelante amplió su presencia a Lyon mediante una sucursal o distribuidor asociado. Este tipo de expansión era común entre fabricantes franceses que buscaban atender la creciente demanda de equipos fotográficos en distintos puntos del país, impulsada por la popularización de la fotografía itinerante y la expansión del colodión húmedo.

Carpentier se especializó en cámaras de campo elaboradas en caoba y dotadas de herrajes de latón. Estos materiales no se elegían solo por estética sino por razones técnicas. La caoba ofrecía una estabilidad excepcional frente a la humedad y proporcionaba una base sólida y duradera para las estructuras plegables. Los herrajes de latón garantizaban resistencia a la corrosión y permitían movimientos suaves y precisos en los sistemas de extensión. Muchas cámaras Carpentier conservan números o marcas grabadas en la madera que correspondían a controles internos de taller lo que permite identificar patrones de construcción coherentes y una organización productiva cuidadosamente estructurada.

La representación en Lyon reforzó la capacidad de la firma para distribuir cámaras destinadas tanto a fotógrafos profesionales como a viajeros especializados. Las cámaras marcadas como Carpentier Lyon muestran la misma línea estética y técnica que las de París lo que confirma la cohesión de diseño de la marca en sus diferentes puntos de producción o comercialización. Esta uniformidad resulta especialmente visible en los modelos destinados al formato 13 por 18 centímetros que se convirtió en uno de los estándares profesionales para trabajos de paisaje y arquitectura debido a su equilibrio entre portabilidad y resolución.

Carpentier ocupó un lugar significativo en la transición entre dos etapas clave de la historia de la fotografía. Primero el periodo del colodión húmedo que exigía equipos robustos y fiables y después la llegada de las placas secas hacia 1880 que permitió un crecimiento notable del trabajo en exteriores. Las cámaras Carpentier reflejan esta evolución y se adaptaron bien a ambos métodos. Hoy las piezas conservadas en museos y colecciones privadas sirven como testimonio directo de la artesanía fotográfica francesa antes de la industrialización tardonovecentista. Representan la culminación de la cámara de madera tradicional y constituyen documentos técnicos de enorme valor para comprender la evolución de la fotografía profesional.


Precio : 690 €
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